
NOVENA
QUE REZAREMOS LOS MIEMBROS DE LA ORDEN MARIA DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS
DESDE EL LUNES 17 AL MARTES 25 DE MAYO DE 2010
E INVITAMOS A REZAR A TODOS LOS HABITANTES DE ESTE BENDITO SUELO, PARA EDIFICACIÒN ESPIRITUAL DE NUESTRAS COMUNIDADES Y PARA EL ENCUENTRO DE LOS CAMINOS CORRECTOS EN LA ORGANIZACIÓN POPULAR Y LA RESOLUCIÒN DE LAS NECESIDADES Y ASPIRACIONES COMUNES.
INTENCIÓN GENERAL DE MARÍA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS:
Pide en tus intenciones, en la manera que lo estás haciendo:
“Que el Señor tenga misericordia con el mundo entero, y que el mundo entero responda a su llamado de conversión, que el hombre se entregue totalmente a Dios y que no deje pasar este momento tan especial”.
“Dad a conocer mi Novena, que todos tengan oportunidad de hacerla y pedir al Señor por todos ellos; vosotros seguidla fielmente, no la cortéis, unidos debéis rezar y pedir. Yo la mandé, respetadla…”
ORACIÓN DE PETICIÓN CONFECCIONADA POR EL CONSEJO GENERAL DE LA ORDEN MARÍA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS EL 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2009.-
Gracias Señor por todos los dones recibidos, gracias por tu guía y conducción.
En Vos reconocemos lo bueno que se percibe en nuestra Patria y en el mundo.
Gracias por nuestro entusiasmo que nos hace ver esperanza y trabajo donde otros sin tu ayuda no ven.
Te seguimos pidiendo estar bajo tu conducción y tu plan al servicio de nuestro pueblo y ser capaces de asumirlo con la responsabilidad, el valor y la piedad necesaria que la hora exige.
Por eso reiteramos, pidiendo Tu aprobación y gracias necesarias, el adagio: “rezar hasta que se haga necesidad, militar hasta que duela”.
INTENCION DE LA ORDEN MARÌA DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS PARA ESTA NOVENA.
Para que, conmemorando la Ascensión de Nuestro Señor a los Cielos, vayamos en nuestros barrios, pueblos y lugares de trabajo, y en todos los rincones y confines de esta tierra bendita, en un camino de ascenso espiritual de quienes habitan en ella y de nosotros, llevando la Palabra de Dios, los Mensajes y Enseñanzas de Nuestra Madre y de Jesús, a nuestros hermanos que están esperando, promoviendo la edificación espiritual de las comunidades y el encuentro de los caminos correctos para el renacimiento de la Patria.
Rezamos por la Presidente de la Nación; por quienes ejercen funciones de gobierno y de conducción en organizaciones políticas, sociales, religiosas, y por todos los habitantes de esta tierra bendita; para que, con, con la guía de Nuestra Madre la Virgen María, ascendamos en hacernos dóciles instrumentos de Nuestro Señor Jesús.
En este mes de MAYO, que conmemoramos a San José, Obrero (1), la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina (8), ), a Nuestra Señora de Fátima (13), la Solemnidad de la Ascensión del Señor (16), la Solemnidad de Pentecostés (23), a María, Auxilio de los Cristianos (24), el Bicentenario del 25 de Mayo de 1810 (25), la Solemnidad de la Santísima Trinidad (30), y la Fiesta de la Visitación de la Virgen María (31), seguimos pidiendo a Nuestra Madre del Cielo purifique nuestros corazones y limpie nuestras almas, reafirmando en cada de uno de nosotros su Comando de la Orden.
QUE NUESTRO SEÑOR JESUS Y NUESTRA MADRE SANTISIMA NOS GUÍEN Y PROTEJAN
INTENCION PARA EL PRIMER MISTERIO
Mensaje Nº 97 – 22 de mayo de 2001: Por la tarde se manifestó hermosa como siempre: “MI Hijo te hablará; les dará órdenes, aliento y fuerza. Caminen con la cabeza alta, sean sinceros, vayan con la verdad. Un ejército de corazones nuevos, llenos de amor y esperanza, los acompaña; es el arma que Yo les di. Amén, amén”.
INTENCION PARA EL SEGUNDO MISTERIO:
Mensaje Nª 285 – 24 de mayo de de 2002: …Después de hablarme (María) y darme indicaciones, me pidió que transmitiera lo siguiente: “Hijo Mío: el que se encierra en sí mismo y ora para sentirse bien es un egoísta; esto se convierte en una rutina y deja de tener sentido, se pierde el estímulo, el contenido de la misma. Por eso deben orar y peregrinar; trabajen, trabajen con Jesús alabando a Dios. No se alejen de la vida social, sean servidores. Dadlo a conocer”.
INTENCION PARA EL TERCER MISTERIO:
Mensaje Nº 455 – 2 de mayo de 2003: “Hijos: Quiero que comuniquen a todos mis hijos los divino que es dejarse guiar y proteger por esta Madre que los ama. No se detengan; no guarden Mis mensajes para sentirse bien personalmente. Ustedes son los transmisores, no los dueños de los mismos. Amén. Amén”.
Hacemos nuestras peticiones particulares (antes de contemplar el tercer misterio)
Pedimos por la lista de enfermos que confecciona la Orden con la oración por los enfermos
Lo hacemos con la oración por los enfermos de María del Rosario de San Nicolás; Mensaje Nº 151 a Gladys del 24 de mayo de 1984:
«Señor, alivia a tus hijos necesitados de salud y de tu Amor. Alivia sus almas, consuélalos Señor, perdona sus pecados y cuando los llames a tu presencia, permite Señor que entren en tu Reino. Amén»
Pedimos por la Orden. Por el cumplimiento del carisma de la Orden. Por todos los hermanos de la orden. Por la familia de todos los hermanos de la Orden. Por el Consejo de la orden. Por nuestro Responsable General. Por Juan Domingo Rodríguez, por Gladys Motta y por todos los que el Señor envía para la tarea profética.
Hacemos la oración de súplica a la Virgen Madre de Dios.
“Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios
No desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades:
Antes bien líbranos de todo peligro ¡Oh Virgen Gloriosa y Bendita!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo” Amen.
INTENCIÓN PARA EL CUARTO MISTERIO:
Mensaje Nº 460 – 10 de mayo de 2003: “Hijo mío. No pronostiquen una restauración para lograr seguir prácticas inútiles, una vida de holgazanes y un jefe impuesto por el demonio. La pura verdad es que todos mis hijos esperan una renovación, un renacimiento de esta patria; los buenos y los bien pensados reconocen los indicios de lo que hace Jesús. Él formará hombres de bien; está enseñando a vivir para todos, a poner en común las fuerzas y los bienes de la vida. Hazlo conocer”.
INTENCION PARA EL QUINTO MISTERIO:
Mensaje Nº 466 – 21 de mayo de 2003: “Hijo amado: Después de Juan Bautista vinieron muchos hermanos enseñando el modo de colocarse en el camino de la justicia. Ustedes lo aprobaron con las palabras, pero con los hechos no le hicieron caso; en cambio otros hijos obedientes creyeron en sus palabras y en silencio, sin protagonismo, luchan por la libertad. Que se conozca”.
Para finalizar rezamos un Padre Nuestro, tres Ave María y tres Glorias por S.S. Benedicto XVI, por su salud y por sus intenciones para el mes de MAYO. También pedimos que el Espíritu Santo lo asista en su tarea; y rogamos al dueño de la mies que mande más obreros a la siega.
INTENCIONES DE S.S. BENEDICTO XVI PARA EL MES DE MAYO
GENERAL: Para que se ponga fin al vergonzoso e inicuo comercio de seres humanos, que tristemente involucra a millones de mujeres y niños.
MISIONERA: Para que los ministros ordenados, las religiosas, religiosos y los laicos comprometidos en el apostolado, sepan infundir entusiasmo misionero a las comunidades confiadas a su cuidado.
PASIÓN Y RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, recibido por Juan Domingo Rodríguez (parte referida a La Ascensión)
“Transcurridos, pues, cuarenta días, hallándose los Apóstoles; los discípulos y las mujeres reunidos en el Cenáculo, Jesús apareció por última vez, en medio de ellas y los invitó a seguirlo. Salieron todos detrás del Maestro y se dirigieron hacia Betania. Mientras caminaban, habló de varias cosas; y ante todo les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino que esperaran el cumplimiento de la promesa del Padre:
-Esto –dijo- ya lo habéis oído de mis labios, esto es, que Juan bautizó en el agua y vosotros seréis bautizados en la efusión del Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Algunos le interrumpieron preguntando:
-Señor Maestro, ¿habría llegado ya acaso el tiempo en que tú reconstruyas el Reino de Israel?
-No os corresponde a vosotros –respondió- el conocer los tiempos y el momento, cuyo cumplimiento el Padre conserva en su Poder; pero recibiréis el Espíritu Santo que vendrá a vosotros; daréis testimonio de Mi en Jerusalén, en toda la Judea y Samaría y hasta los últimos confines de la tierra. Predicad el Evangelio a todas las criaturas. Quien creyere y fuere bautizado, se salvará, y quien no creyere se condenará. Y he aquí señales que darán fe y que acompañarán a los que hubieren creído. En mi nombre arrojarán a los demonios, hablarán lenguas nuevas, tomarán en sus manos las serpientes sin recibir ningún daño, y, si hubieren bebido algo venenoso no le causará mal; impondrán las manos sobre los enfermos y le devolverán la salud.
Entre estas y otras conversaciones, habían subido por la ladera oriental del Monte de los Olivos hasta llegar a la cima más elevada. Sobre esta cumbre que se eleva a 818 metros y desde la cual el espectador, a cualquier parte que vuelva la vista, le parece estar en el aire y tener debajo de sí toda la tierra, Jesús se detuvo. Dio las últimas recomendaciones, asegurando que habría quedado siempre con ellos; y luego dirigió una mirada afectuosísima a todo, extendió las manos, los bendijo, y mientras los bendecía, se desprendió del suelo y comenzó a elevarse hacia el Cielo.
Los Apóstoles y cuantos estaban sobre el monte quedaron extáticos contemplándolo, alzando los rostros, fijando los ojos en la figura que iba haciéndose cada vez más pequeña. A cierto punto, una nubecilla lo envolvió, lo escondió en su seno y, quitándolo a la vista de la tierra, lo transportó al Paraíso.
Los pobres discípulos ya no podían hacer nada, fuera de quedar mirando al Cielo, con la esperanza de verlo reaparecer. Pero, en cambio aparecieron dos jóvenes de blancas vestiduras que dijeron:
-Hombres de Galilea, ¿Qué estáis mirando con los ojos vueltos al Cielo? Este mismo Jesús que ahora se apartó de vosotros y se elevó a los Cielos, volverá gloriosamente traído sobre las nubes, en la misma forma en que lo habéis visto subir al Cielo.
Oídas estas palabras, descendieron del monte, todos llenos de consuelo; y habiendo entrado en la ciudad, se encerraron en el Cenáculo junto con las mujeres que habían seguido a Jesús, con sus parientes y con María, su Madre.
Así lo había dispuesto Dios. Había llevado a Jesús para colocarlo a su diestra en el Paraíso. Pero a los hombres no les había concedido, ni siquiera a su Madre, el oír por lo menos algún acento de las voces, algún eco de los triunfos con que los ángeles y los Santos habían hecho resonar todo el Cielo a su entrada.
¡Pobres secuaces de Cristo! Todavía durante muchos años debieron vivir de fe y de esperanza en medio de los padecimientos de este mundo.
Y tampoco en otra forma nos es concedido vivir a nosotros, llegados en los últimos tiempos. ¡Quiera Dios que, con un continuo acercarnos a Él, nos veamos acompañados por la firme confianza de que tarde o temprano, llegaremos un día verlo en el Cielo!”
No hay comentarios:
Publicar un comentario